Passez au contenu principal

La Torre Monalda y su historia

 

No se conoce la fecha de construcción precisa de la Torre dei Monaldi, ni la fecha de creación de una posible consorteria de mismo nombre. Se sabe en cambio que la parte fundamental del armazón del barrio, case-corti y case-torri, es de los siglos XII y XIII. Muy ciertamente las torres existían ya antes: aunque haya hoy desaparecido la iglesia llamada San Miniato frà le torri, San Miniato entre les torres, ya se cita como tal en 1046, y se encontraba a algunas decenas de metros al Noreste del Torre Monalda. En el sector del Ponte Vecchio, las torres más antiguas fueron construidas entre el 1165 y el 1180. Las del sector de la plaza Santa Trinita, cerca de la Torre Monalda, se conocen a partir de la mitad del siglo XIII, pero sus dueños, los Spini, son proprietarios en este sector de la ciudad desde la mitad del siglo XII. Es difícil saber más sobre las fechas de construcción de la Torre Monalda.

En la Edad Media, el barrio contaba un gran número de torres. Se sitúaban sobre la via Tornabuoni y la plaza Santa Trinita (siete torres en todo), entre la via delle Terme y el Arno (siete torres tambien), y a lo largo de la via de Por Santa Maria (seis torres). Las medidas al suelo de la Torre Monalda (cinco metros sobre 6 mas o menos, un poco más de un metro de espesor para las paredes a su base) corresponden perfectamente a las de las torres de la vecindad.

Se sabe que el edificio alrededor de la torre pertenecía a Angelo y Guido Scali, y que, por sucesión, había llegado en el 1369 a Costanza del Mula Soldanieri, esposa de Neri di Lapo. Las primeras menciónes de la Locanda del cammello, y del albergho di Porta Rossa situado por Francesco Datini, en noviembre 1386, entre la via Porta Rossa y la via delle Terme, corresponde a el hotel Porta Rossa actual. Lo que no se sabe en ningúno de los dos casos es si La Torre Monalda ya se incluyera en el edificio. La cosa parece muy probable. En cualquier caso, los Monaldi son proprietarios de la torre durante el fin de la Edad Media florentina. Y son aún proprietarios cuando, en 1477, Bartolomeo Bartolini compra una parte de la torre a Francesco Monaldi. De todas maneras, la torre fue propriedad de los Monaldi suficientemente tiempo para tomar de ellos su nombre. Bartolini readquiere entonces poco a poco toda la zona alrededor de la torre, y lanza a Baccio d’Agnolo, gran arquitecto florentino de la epoca, en una gran reestructuración del conjunto.

partir de 1555, los palacios Bartolini y la torre cambian de manos, y pasan a la familia Dati, luego, en 1559, a la familia Torrigiani, de quien descendien aùn hoy los proprietarios. Las reestructuraciones del final del siglo XIX, y del principio del siglo XX, con el fin de adaptar lo mejor posible el edificio para hotel, no afectaron a la propia torre.

El plan adjunto muestra algunas características arquitectónicas de la torre. Se ve aparecer, en rojo, las paredes de la torre, más gruesas que las del resto del palacio (un metro de espesor en el primer piso). La fachada hacia la via Porta Rossa, en el primer piso, abre sobre los sporti, o sportici, saledizos que sobresalen de màs de un metro sobre la calle, y que son característicos de la fachada del palacio. Permiten aquí regularizar las aperturas (ventanas) del palacio, que se encontrarían en desfase con relación a las aperturas de la torre. La torre, como se puede constatar, se integra en los espacios de los tres pisos del palacio, y es accesible de varias partes. Sólo en sus tres últimos pisos mantiene su autonomía arquitectónica.

Una observación atenta de la corte y de la fachada nos explica otros elementos. Se percibe en primer lugar el arte de Baccio d’Agnolo, que integra a la fachada del palacio, gracias a los sporti (sportici en lengua antigua), los niveles preexistentes de la torre. Al segundo y quartoer piso de la torre, aunque el desfase es escaso, fue necesario a pesar de todo añadir unos peldaños. En cambio se conservó el nivel en el piso bajo, así como en el segundo piso, donde la diferencia es de pocos centimetros. Las aperturas de la torre, necesariamente más estrechas para conservar la solidez del edificio original, abren sobre las de los sporti, más amplios y más regulares. Las aperturas en la parte alta de la torre se hacen lateralmente, y son muy reducidas. La galería de ventanas al último piso permite por el contrario admirar el paisaje alrededor.

face coupe
Construccion grafica a partir de G.Balzanetti, Firenze ieri, oggi e domani, en Giampaolo Trotta (dir.), Gli antichi chiassi trà Ponte Vecchio e Santa Trinita, Messaggerie Toscane, 1992. Corte actual del palacio Bartolini, con la Torre Monalda. Fuente : Hôtel Porta Rossa