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Las Torres en Toscana y en Florencia

Todas las medidas adoptadas en varias partes en Toscana, y en Florencia en particular, no disminuyen la presencia de torres y castillos en el paisaje. En Italia en general y en Toscana en particular, la guerra, que simbolizan estas construcciónes, queda omnipresente, en distintas escalas geográficas y políticas.
Entre los distintos conflictos, obviamente, hay relaciones de causalidad. Es así que los Guelfos (facción que apoyaba el papa) y el Gibelinos (facción que apoyaba al Imperador) se enfrentan en los Estados, entre ciudades en Toscana, y incluso entre facciones dentro de las ciudades mismas.
Los efectos son múltiples. Si en el año 1000 se cuentan 11 castillos en el contado de Florencia, ya son 1350 en el año 1300. El castillo de Panzano y su torre datan del siglo XI, la parte fundamental del castillo de Fosdinovo del siglo XIV.


La ciudad de Florencia esta continuamente en guerra contra las ciudades vecinas (Pisa, Siena, Lucca...), y también, segun alianzas y años, contra las fuerzas del papa o las del emperador. Los señores, libremente u obligados por las fuerzas en presencia, se juntan a tal o tal potencia, e inevitablemente, cuando cambian las suertes de la guerra, se destruyen sus castillos y sus torres. Los esfuerzos militares de la ciudades de Toscana, y las destrucciones de castillos y fortalezas son muy corrientes en la documentación. El paisaje tanto se caracteriza por esta enjambrazón de torres y castillos, quanto los espíritus lo están por las formas arquitectónicas, el prestigio que está vinculado a ellas, y, a pesar de numerosas destrucciones, la impresión de solidez que logran dar.

De allí viene seguramente que el potentes en ciudad desarrollan también las torres. Garante, inicialmente, de la seguridad física de la familia, la torre se convierte en primer lugar en símbolo de su potencia, luego, progresivamente, en punto de adhesión de su clientela, de sede y símbolo de las consorterie. La Torre Monalda es un buen ejemplo de esta evolución. El barrio donde se encuentra conoce durante los siglos XII y XIII una gran actividad de construcción, esencialmente de dos tipos de edificio: la casa-torre y la casa-corte, construcción para uso comercial y de vivienda. Las torres en general son parte de otras construcciones, aunque deben quadar fácilmente aislables, con el fin de garantizar la seguridad de sus habitantes. Hacen, en Florencia, cinco metros por seis mediamente, o cinco por diez para las más importantes, y pueden alcanzar una gran altura. En 1250 una ley municipal les impone de manera obligatoria cincuenta braccia de altura maxima, lo que representa veintinueve metros. Se sabe que en San Gimignano la torre del Podestà, dicha la Rognosa, como la de los Monaldi, media cincuenta y un metros en su cumbre, la Torre degli Sciri de Perugia, media cuarenta y seis metros.

Al final del siglo XI, las fuentes certifican de cinco torres solamente en la ciudad. En 1180, se certifican treinta y cinco torres en Florencia, pero los historiadores suponen que hayan sido por lo menos menos tres veces más numerosas. Al final del siglo XIII, se cuentan en ciudad más de ciento cincuenta, que se construyen cada vez más altas y más potentes. Las técnicas de construcción permiten disminuir la cantidad de piedra, reducir el peso de los materiales y en consecuencia aumentar la alturas. Como en las casas-torres de Pisa, el arco lleno se sustituye por el arco ojival que permite, con una mejor distribución del peso de los materiales, de aumentar aùn màs las construcciones.

La utilización corriente de las torres no es obviamente militar, sino que comercial. Sus salas bajas sirven la myor parte del tiempo a la venta o a almacenar las mercancías. Muy raramente se utilizan como vivienda, los palacios vecinos teniendo una mayor habitabilidad y mayor confort.

Si al principio, las torres pertenecian a una familia única en la mayoría de los casos, durante el siglo XII son las consorterie, conjuntos de familias nobles, que compran y construyen la mayoria de las torres conocidas. La torre toma entonces el nombre de la familia que dirige la consorteria en cuestión. Reunidas por intereses políticos, geográficos, o por la pertenencia a una misma clientela, las familias comparten entonces el dispositivo militar también. Sucedia que una consorteria tome el control d’un barrio entero, o por adquisición o por construcción de varias torres, o por fusión de varias consorterie. Este tipo de alianza marca el paisaje urbano de manera particular, delimitando en el un espacio con funciones centralizadas (pozo, torres, capilla, communications…) incluidas en el, y defensas comunes, hacia el exterior, fácilmente retractables. Esta estructura homogénea casi se podría llamar "castillo urbano", incluso por la existencia de una o mas torres. Se encuentran estructuras comparables en numerosas ciudades italianas, como, por ejemplo, en los barrios de Genova. El de los Doria aparece aún hoy en dia en la estructura de la ciudad.

A partir del final del siglo XIV, las torres se funden en los nuevos edificios, se impalagiano, entran a ser parte de nuevos palacios, por una parte porque su altura a sido muy reducida, por otra parte porque el lujo y la altura de estas nuevas construcciones les permiten englobarlas. De la Torre Monalda de las orígenes, no sigue siendo visible más que un pedacito de algunos metros, cuya parte alta solamente es específica, puesto que desde hace tiempo se incluyó y se abrió la parte más baja de su estructura en el resto del palacio Bartolini.